Objetivo Eurovisión: reminiscencias de antaño

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Pues mire usté, hemos visto la gala Objetivo Eurovisión de este año, tras la cual podemos anunciar  que la crítica que más nos ha encandilado es la de un pollo tuitero llamado ESCalimero (@26calimero26), y que puedes leer aquí. Y es que, más que una preselección, ha sonado un poco a “pariPré”. Muy bien definido queda.

Y, como no se puede explicar mejor que como ya lo ha hecho él, os dejamos nuestras propias impresiones. En nuestra particular forma de ver y entender Eurovisión, en esta gala nos hemos fijado en cosas que ya nos sonaban de otras ediciones de este nuestro querido festival… y por eso lo hemos llamado: ¡reminiscencias de antaño!

 reminiscencias

Vayamos por orden de aparición:

Maverick: Como parte de una coreografía que, según él, nos iba a “dejar con la boca abierta”, ha sacado a la palestra a una chiquita que se ha marcado un baile por allí en el escenario. Más allá de que el ritmo de la canción nos recordara a aquel Ramón que quería llenarse de ti, o (válgame la comparación) a David Civera con su Dile que la quiero, lo que nos ha recordado la pipiola bailarina ha sido a Mihai Triastariu y Tornero con sus dos acompañantes en duelo bailongo. Aunque mientras la española lo “flipaba” con la declaración de amor de Mave, las rumanas se contoneaban a la par que se peleaban por el de Mihai. Y hasta ahí la posible reminiscencia que nos ha dejado este primer tema de la noche.

Barei: El juego de piernas y el baile desbocado sobre el escenario, hombro p’aquí, hombro p’allá. He ahí donde se nos ha ido la imaginación no hacia Kurt Calleja en 2012 como apuntan muchos eurofans, sino hacia el lituano Donny Montell, que en ese mismo año decía que el Love is blind pero el cuerpo bien que se cimbreaba bajo sus acordes. Aunque, si de zapatillas se trata, tenemos otra reminiscencia muy reciente: en 2015 el israelí Nadav Guedj que lució unas bien modernas interpretando Golden Boy.

Xuso Jones: Ay Xuxo, Xuxo… a todos la canción nos recordaba suecadas de los últimos años. ¡Y encima te acusan de plagio! (Salvo ek título no le vemos mucho más fundamento). Con lo bien que te habría ido una canción popera más “nacional” a juego con tus tablas y tu sonrisa… Pues nada, que en esta ocasión la disposición escénica (y no otra cosa) del coro de tres muchachos a un lado y dos chiquitas al otro tras el cantante nos ha provocado reminiscencias de otro solista de 2003. Disculpen las comparaciones, pero con ustedes… el gran Alf Poier. Aunque, en aquella ocasión, los tres muchachos se movían menos que un gato de escayola. Lo mismo se debía a que eran de cartón…

Salvador Beltrán: Tenemos nosotras un término que en cada edición del festival le colgamos a alguien, y es el de “soso con guitarra”. Mira que lo sentimos, pero es que en esta ocasión le ha caído a Salva. Y es que la canción no era mala, pero nos ha faltado un poco de gracia y, además… ¡es que llevaba guitarra! Conclusión, “soso con guitarra” como lo fueran el belga Tom Dice y su Me and my guitar (por si no quedaba claro lo del instrumento) en 2010, o Elina Born & Stig Rästa con Goodbye To Yesterday (desde Estonia en 2015).

María Isabel: Salvando las distancias (mucho bastante), dejamos volar  la imaginación y en un momento dado nos hizo echar de menos a aquella potente Ivi Adamou escoltada en 2012 por sus también cuatro amorosas bailarinas… sí, era La La Love. Y aquello era una coreo sugerente, con ritmo y que aún recordamos casi como un himno al amor.

Electric Nana: Nana nos quiso convencer con una canción poco convencional respecto a lo que llevamos desde España a Eurovisión. Apostó por un sonido indie, porque Eurovisión es más que baladones de divas o canciones poperas y/o estridentes. Por eso echamos la vista atrás pensando en otras canciones diferentes que le daban vidilla y color al certamen, como los ganadores de 2006 Lordi con su Hard rock hallelujahMor ve Ötesi y su Deli en 2008 o, más recientemente, Loïc Nottet que en 2015 consiguió conquistar a buena parte del público eurofan interpretando Rhythm Inside con una puesta en escena digna de recordar.

Una vez expuesto todo lo anterior… deseamos que la flamante ganadora de la noche BAREI, que con orgullo y satisfacción deberá defender nuestro nombre y bandera el próximo 14 de mayo en Estocolmo, tenga a bien llevar una coreografía con personalidad, que deje a todos pasmados y con ganas de votarnos… y que no haga que los eurofansivos de cualquier rincón del mundo digan: “pues el caso es que esto a mí me trae reminiscencias de antaño”.

¡La suerte está echada!

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